
«Pero yo me siento bien. ¿Para qué voy a tomar medicamentos si no tengo ningún síntoma?»
Esta es una de las frases que más escucho en consulta. Y es comprensible. Si algo duele, nos preocupamos. Si no duele, asumimos que todo está bien. Con la presión alta, esa lógica no funciona.
La presión alta puede estar ahí sin que lo notes
La hipertensión suele ser silenciosa. Puedes tener la presión elevada durante años y sentirte perfectamente bien.
Mientras tanto, esa presión alta puede ir dañando poco a poco las arterias y algunos órganos, sin producir dolor ni molestias.
Por eso, sentirte bien no significa que tu presión esté bien. La única manera de saberlo es midiéndola.
¿Por qué no siento la presión alta?
Imagina una manguera por la que circula agua de forma constante.
Si la presión del agua aumenta un poco, la manguera puede seguir funcionando aparentemente bien. Desde fuera, no necesariamente se ve nada distinto.
Con nuestras arterias puede ocurrir algo parecido. La sangre circula por ellas todo el tiempo y, cuando la presión permanece elevada, las paredes de los vasos sanguíneos están sometidas a una mayor fuerza. Con los años, esto puede favorecer que las arterias se vuelvan más rígidas y que se deterioren.
Mientras todo esto ocurre, tú puedes no sentir absolutamente nada.
El problema no es cómo te sientes hoy. El problema es lo que está ocurriendo dentro de tu cuerpo a lo largo de los años si la presión permanece elevada.
¿Qué órganos puede afectar?
La presión alta puede afectar principalmente a los órganos que reciben un flujo constante de sangre:
- El corazón: tiene que trabajar más de lo normal y, con los años, puede aumentar de tamaño y funcionar peor. También aumenta el riesgo de infarto.
- El cerebro: aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral y puede contribuir al deterioro de la memoria.
- Los riñones: los pequeños vasos que los ayudan a funcionar pueden dañarse. Al principio, muchas veces no hay ningún síntoma.
- Los ojos: los vasos sanguíneos de la retina también pueden deteriorarse y afectar la visión.
«Pero conozco personas con presión alta que nunca han tenido problemas»
Es verdad. Tener hipertensión no significa que necesariamente vaya a ocurrir un infarto, un derrame cerebral o una enfermedad renal.
Lo que sí significa es que, si la presión permanece elevada y no se controla, el riesgo aumenta: el riesgo de infarto, de derrame cerebral y de las demás complicaciones que acabamos de nombrar.
Tres situaciones que veo mucho en la consulta
«Yo nunca tuve síntomas»
Un hombre de 52 años acudió a consulta para un chequeo. Se sentía perfectamente bien, pero tenía una presión de 159/99 mmHg.
Al estudiarlo, encontramos que su retina estaba afectada, había perdido parte de la visión y su corazón estaba más grueso de lo normal.
Él no se sentía enfermo, pero su cuerpo ya estaba pagando las consecuencias de una presión alta mantenida durante años.
«Me tomé la presión por casualidad»
Una mujer de 47 años se tomó la presión en casa porque su madre tenía hipertensión.
Se sentía perfectamente bien, pero encontró valores alrededor de 150/95 mmHg en varias ocasiones.
Consultó y se confirmó que tenía hipertensión. Comenzó a controlarla.
Probablemente nunca habría sospechado que tenía la presión alta si no se la hubiera medido.
«Esperé hasta sentirme mal»
Un paciente sabía desde hacía años que tenía la presión alta, pero como se sentía bien, dejó de tomar su medicamento con regularidad.
Un día presentó dificultad para hablar y debilidad de un lado del cuerpo. Había sufrido un derrame cerebral.
El problema no comenzó ese día. El daño probablemente se había acumulado durante mucho tiempo.
Estos casos no significan que todas las personas con hipertensión tendrán estas complicaciones. Pero sí nos enseñan algo importante: esperar a sentir síntomas no es una buena estrategia.
Entonces, ¿qué hago si tengo la presión alta pero me siento bien?
Primero, no te asustes. La hipertensión es frecuente y puede controlarse.
Lo importante es confirmar el diagnóstico y consultar con tu médico de cabecera para saber qué necesitas. Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir cambios en los hábitos y, cuando sea necesario, medicamentos.
Quédate con esta idea:
La presión alta no se trata porque te sientas mal. Se trata para evitar que llegues a sentirte mal en el futuro.
Por eso, no esperes a tener síntomas para medirte la presión.
Y si alguna vez tienes una presión de 180/120 mmHg o más, especialmente si tienes dolor en el pecho, dificultad para respirar, confusión, alteraciones de la visión, debilidad, dificultad para hablar o un dolor de cabeza intenso, acude a urgencias.
La hipertensión puede ser silenciosa, pero no es inofensiva. Detectarla y controlarla a tiempo puede proteger tu corazón, cerebro, riñones y ojos durante muchos años.
Si quieres saber más, puedes leer qué es la hipertensión arterial y la guía cómo tomarse la presión en casa.
En la consulta de Medicina Familiar de la Dra. Angélica Granados el objetivo no es solo controlar las cifras de presión arterial, sino acompañar a cada paciente de forma integral para prevenir, identificar sus factores de riesgo y acompañarle en la prevención de enfermedades antes de que aparezcan complicaciones. Si vive en La Mesa, Cundinamarca, o en municipios cercanos como Anapoima, El Colegio, Tena, San Antonio del Tequendama o Cachipay, un control médico periódico puede marcar una diferencia importante en tu salud y calidad de vida.